La pregunta se suele plantear mal. Casi nadie compara lo que tiene que comparar: se mira la cuota del renting, se mira la letra del préstamo, y se decide con eso. Pero la cuota de un renting y la letra de un préstamo no incluyen las mismas cosas, así que compararlas directamente no dice nada.
Aquí tienes cómo hacer la comparación bien, con tus propios números.
Lo que de verdad hay que comparar
Un coche cuesta mucho más que su precio. Para comparar en serio hay que sumar todo lo que vas a pagar durante los años que lo vayas a tener:
- El desembolso inicial (entrada, o el precio entero si pagas al contado)
- Los intereses, si lo financias
- El seguro, cada año
- El mantenimiento y las revisiones
- Los neumáticos
- El impuesto de circulación
- La ITV, a partir del cuarto año
- Las averías que no cubre la garantía
- Y lo más grande y lo que más se ignora: la depreciación
Ese último punto es el que decide casi siempre la comparación, y es el que nadie apunta porque no llega como un recibo.
La depreciación es el gasto invisible
Un coche nuevo pierde una parte importante de su valor en los primeros años. La cifra exacta depende del modelo, del combustible, de los kilómetros y de cómo esté el mercado de segunda mano cuando vendas, pero el patrón es siempre el mismo: la mayor pérdida se concentra al principio.
Eso significa que si compras un coche y lo vendes a los tres o cuatro años, una parte considerable de lo que pagaste no vuelve. No lo notas mes a mes, lo notas de golpe el día que te dan un precio por él.
En un renting esa pérdida no la asumes tú. Está calculada dentro de la cuota y el riesgo lo corre quien te alquila el coche. Si el mercado se hunde, es su problema, no el tuyo.
Comprar tiene sentido cuando piensas quedarte el coche muchos años. La depreciación fuerte se concentra al principio: cuantos más años lo conserves, más se diluye.
Cómo hacer tu propio cálculo
Coge papel, o una hoja de cálculo, y haz esto para el mismo coche y el mismo plazo:
- Columna compra. Precio del coche, más intereses si lo financias. Suma seguro a todo riesgo, mantenimiento, neumáticos, impuesto de circulación e ITV por todos los años. Ahora resta lo que calcules que te darán por él al venderlo. Lo que queda es tu coste real.
- Columna renting. Cuota mensual por el número de meses. Comprueba qué incluye: si el seguro, el mantenimiento, los neumáticos y el impuesto están dentro, no sumas nada más. Al final no hay coche que vender, pero tampoco hay nada que recuperar.
- Divide los dos totales entre los meses. Ahora sí estás comparando lo mismo.
Casi siempre la sorpresa está en la columna de la compra: sale bastante más cara de lo que la gente tenía en la cabeza, porque el seguro a todo riesgo de un coche nuevo y la depreciación pesan mucho.
Cuándo compensa cada opción
El renting encaja mejor si:
- Quieres cambiar de coche cada tres o cuatro años
- Prefieres una cuota fija y previsible antes que sustos sueltos
- No quieres inmovilizar ahorros en un coche
- Te molesta gestionar seguro, revisiones y papeleo
- Haces un kilometraje razonablemente estable y lo puedes estimar
Comprar encaja mejor si:
- Vas a conservar el coche muchos años, más allá de la vida típica de un renting
- Haces muchísimos kilómetros al año
- Le vas a dar un uso que se sale de lo normal
- Te importa ser propietario, sin más
Ninguna de las dos es la correcta en abstracto. Depende de cuánto tiempo lo vayas a tener y de cuántos kilómetros hagas.
El error más común
Contratar menos kilómetros de los que realmente haces para que la cuota salga más baja.
El kilometraje es una de las variables que más mueve el precio, así que la tentación es evidente. Pero pasarse tiene coste, y si te pasas mucho durante varios años te acabas comiendo lo que ahorraste y más. Es mejor ser honesto con el cálculo desde el principio: mira cuántos kilómetros hiciste el año pasado y contrata eso, no lo que te gustaría hacer.
En resumen
Compara coste total contra coste total, no cuota contra letra. Acuérdate de meter la depreciación en la columna de la compra, que es la partida más grande y la que menos se apunta. Y sé realista con los kilómetros.
Si quieres, hacemos el cálculo contigo con el coche que tengas en mente: te decimos la cuota cerrada y tú la comparas con tus números. Puedes empezar mirando el catálogo o probar la calculadora para ver qué entra en tu presupuesto.